—Eso es un poco contradictorio, pero es cierto —soltó Claudia.
—Como las personas se acostumbraron a vivir al lado de una persona que no las ama, pero aun así las trata bien, ellas se sienten satisfechas, están acostumbradas a ese trato y es muy difícil cambiar ese pensamiento —terminó de explicar Gabriel.
En realidad, sus vidas eran muy parecidas, Claudia se sentía tan identificada con Gabriel:
—Yo conocí a Mateo cuando llegué al colegio, siempre me pareció que era una linda persona y quería ser su amiga, pero se me hacía imposible, aunque cuando se dio la oportunidad hice todo por agradarle. Mateo nunca dejó de amar a Keidys, por...