—¿Cómo es eso que tienes que irte? —preguntó Josef acercándose a Keidys, ella estaba sentada en la arena de la playa, la muchacha llevó su mirada hasta el joven quien se veía muy triste.
—¿Cómo te enteraste? —preguntó.
—Tu hermano llamó hace poco, contesté y él creyó que eras tú, dijo que tu tía llamó porque quiere hablar contigo, acordar la fecha de tu viaje —explicó Josef. Se sentó al lado de ella.
La tarde caía lentamente y las olas del mar se adentraban en los oídos, aunque la tristeza danzaba a su alrededor y se burlaba en sus caras, tenían que separarse. A Keidys le sorprendió como el año...