Suena mi alarma y aun medio atontado por el sueño siento que no puedo moverme mucho en la cama, abro los ojos y me encuentro a mis tres hijos conmigo, sonrío al ver lo acróbatas que pueden volverse al dormir, trato de acomodarlos porque presiento que les dolerá todo cuando despierten.
Al mismo tiempo viene a mi mente Hoa y tengo la certeza de que a ella también le parecería tierno y gracioso despertar rodeada de mis hijos, me dispongo a arreglarme porque me gustaría verla y saber cómo se siente antes de ir a mi oficina.
Al salir de mi habitación doy aviso de que los niños están en...