[Hoa estaba en su restaurante con la mirada perdida y una sonrisa en los labios que llamó la atención del gerente Cham.
–¿En qué piensas niña?, supongo que algo muy agradable por la sonrisa.
–¿Ah?, sí, digo no, no es nada. ¿Qué tenemos pendiente para hoy?
–Bueno desde hace cinco minutos estoy platicándote sobre el menú para la cena benéfica que ofrecerá la familia Walters.
–Disculpa Cham, ¿me lo repites por favor? –pidió apenada.]
¡Dios!, debo concentrarme en el trabajo y olvidarme de la noche que me dio Gaspar, estoy deliciosamente adolorida, no me conocía tan flexible, pero igual debo hacer más yoga o pilates.
Pensé que en cualquier momento...