Emiliano sintió una opresión en su pecho cuando iba directo al ático, había cerrado un par de negocios y otros a los que había renunciado para poder marcharse de la ciudad cuanto antes, sin duda, debió de haber llegado a oídos de Beatrice, pero como todo hombre de negocios después de lo que había pasado anoche, estaba dispuesto a darse la mano para poder irse con Alicia tranquilo de New York y regresar sin problemas. Cuando se detuvo en uno de los últimos semáforos antes de llegar al edificio, escuchó a lo lejos las sirenas de los bomberos, estos iban rápidos y varios autos le cedieron el paso, cuando vio...