Ciudad de México
Emiliano entró a su habitación para recoger las cosas que había comprado y acomodarlas en un solo lugar para que su chófer las subiera a la camioneta, irían al aeropuerto y se regresaría el de seguridad y el mismo chófer para que su madre y Alicia terminaran lo que faltaba comprar de la boda. Suspiró cuando se dejó caer en la orilla de la cama. Había pagado la cuenta del restaurante y había dejado a las dos mujeres en la mesa terminando su desayuno. Tenía su cabeza hecha una revolución, la empresa que tanto estaba cuidando para que no la vendiera los accionistas, ya habían aceptado la...