Ático de los Rodríguez, New York, Estados Unidos.
La elegante mujer estaba sentada en uno de los sillones individuales que tenía Emiliano en la sala de su despacho, cruzó una pierna sobre la otra mientras miró el lugar, pensó que tenía estilo, pero podría mejorar. La puerta se abrió y apareció Emiliano, cerró la puerta detrás de él, Beatrice lo miró y sonrió.
—Pensé que me dejarías esperando el resto del día—arrugó su ceño al ver que solo había entrado él. —¿Dónde está tu esposa? —preguntó intrigada. Emiliano se tensó y suspiró.
—En un momento vendrá y haré las presentaciones, ¿Por qué has venido sin avisar? —preguntó Emiliano tomando sitio...