Ana rápidamente cubre su cuerpo, literalmente le avergüenza el ser vista desnuda, y siente enojo por el atrevimiento de María.
—¡Falso, mentiroso!— María está demasiado inquietante, no acepta lo que ha visto sus ojos
—¿Qué haces aquí María?— Sebastián está harto de esta situación, no se llegó a imaginar lo tóxica que puede llegar hacer María
—¡Imbécil! ¡El eco de tu hijo! ¿Se te olvidó? Pero, claro como no, ¡si te estás revolcando con esta zorra!— la señala María y Anastasia se trata de controlar
—¡Primero me respetas! ¡Segundo vete de mi habitación!— ordena Anastasia
—¿Qué? ¿¡Quién te crees!? ¡Aquí no eres nadie!
—soy la señora Parrow, aunque te duela,...