Anastasia al ver la intención de Parrow, el querer marcharse, toma posesión de sus labios, lo empieza a domar con su lengua, haciendo un leve movimiento envolvente, uno que lo hizo erizar y cambiar su mirada a deseo y perdición. —¿Estás más tranquilo?— pregunta con voz seductora
—aun estoy estresado, pero hay una forma de quitarme esta amargura— Parrow la carga como un bulto y la lleva hacia el despacho
—¿No puede ser para después? Nos están esperando en la fiesta ¿Lo olvidas?— Ana pasa saliva, le encanta cuando él es dominante
—lo hubieras pensado antes de besarme de esa manera— la voz ronca de Sebastián provocó una corriente eléctrica,...