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—¿Piensas tener hijos? —preguntó Alexis, dejando a Cayetana helada mientras revisaba sus correos y comía uvas.
—¿A qué viene eso? —levantó una ceja, sorprendida.
—Solo tengo curiosidad —respondió él desde la cama, con su iPad en mano.
—No lo he considerado —dijo Cayetana, sintiendo un nudo en la garganta.
—¿Ni siquiera porque nos vamos a casar? —insistió él.
—Bueno... casarse y tener hijos son cosas distintas —contestó, tratando de encontrar sus palabras.
Cayetana nunca había pensado en ello de esa manera. Inicialmente, su objetivo era casarse para obtener el control de las empresas de su familia. La idea de tener hijos había sido secundaria.
—Tu amiga, Layla, tendrá un...