—¿Qué está pasando contigo? —reclamó Cayetana, deteniéndose bajo el árbol del jardín y volteando hacia Alexis con una expresión de disgusto—. ¿No acordamos que no vendrías a la mansión? ¡Deja de actuar por tu cuenta!.
—¿Y tienes el descaro de preguntar? —se acercó y agarró su muñeca—. No nos hemos visto en dos días, y ni siquiera te has molestado en contestar mis llamadas. ¿Qué te sucede? ¿Acaso te acuestas conmigo solo para luego despreciarme?.
—No te confundas —intentó soltarse, pero solo consiguió lastimarse porque Alexis no la soltaba—. El hecho de que hayamos estado juntos no significa que hayamos vuelto a ser novios. Pronto regresaré a Rusia y todo...