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Un incómodo silencio los envolvía mientras se encontraban sentados uno frente al otro bajo el frondoso árbol del jardín principal. Holly lo miraba fijamente, mientras él apenas podía sostener su mirada. No quería perderse en esos bellos ojos de nuevo, solo para que luego ella se marchara y le dejara un vacío aún mayor en el pecho.
—¿Cómo has estado? —preguntó ella.
—Bien, supongo —respondió Clodan encogiéndose de hombros, esta vez atreviéndose a mirarla—. ¿Y tú? ¿Cómo ha sido tu vida?.
—He estado viviendo con mi madre y mi hermana —contestó, una leve sonrisa de alivio asomando en la comisura de sus labios—. Mi madre está mejor de salud...