El silencio reinó en aquella oficina después de un orgasmo por partida doble.
Helena había perdido el aliento y a punto estuvo de también perder el conocimiento debido a la intensidad de aquellas sensaciones.
Poco a poco su respiración volvía a la normalidad, llevó su mano al rostro para quitarse unos cabellos que sintió pegados a su nariz y le producían ansia, se percató del sudor en su piel y volteó a mirarlo, se le hizo algo alocado y gracioso mirar su rostro enmarcado entre sus piernas que aún yacían extendidas sobre su pecho pero, él estaba casi intacto, apenas y se notaba algo afectado en su respiración, vio aparecer...