—¿Qué tal, nena? ¿Cómo estás? —Fue lo primero que preguntó apenas y le respondió la llamada.
—Hola, bien —le devolvió Helena conla voz apagada.
—Bien, pero… —le dijo a manera de pregunta y la escuchó suspirar —¿Damián? ¿Está bien o…?
—No, no él está bien —le aclaró a prisa —dentro de lo que cabe, se va recuperando.
—Menos mal, pensé que algo malo había pasado.
El silencio se hizo presente y solo un leve sollozo se alcanzó a escuchar del otro lado de la línea.
—¿Qué pasa, Helena? Puedo escucharte y casi ver que muerdes tu labio para no romper en llanto, dime.
—Me siento fatal, Jason —le confesó entre...