Una vez que almorzaron Damián les pidió a sus hermanos y a su madre ir al despacho.
—Habría sido mas fácil que me dijeras que era algo entre ustedes y no que me ignoraras —le recriminó Marissa dando una rabieta y retirándose a prisa del comedor.
Fueron pasando y tomando un lugar cada quien, solo él permaneció de pie a un lado de la silla en que se encontraba sentada Helena.
Ante su silencio solo pudo ver expresiones de desconcierto y duda, nadie tenía la mínima idea de lo que Damián quería hablar.
—Mamá, quiero que sepas que esto que he de decir no te concierne a ti directamente —comenzó...