No se queda allí parado sale corriendo y se va en otro auto hasta la mansión, no puede permitir que Victoria se aparte de él, a este punto no concibe vivir sin ella. Aun no pone en una balanza a la aventura y al afecto. Tiene que pensar bien, que es lo que quiere, no es justo ni para él, ni para Victoria.
Tiempo después entra a la sala de su casa y allí estaba ella perfectamente arreglada con lágrimas en los ojos, musita despacio:
—Vicky ¿Podemos hablar? —ella lo mira triste y le dice:
—Dime Jeremy.
—No sé cómo empezar.
—Solo deja que tu corazón hable por Dios. Allí...