POV: William.
Me parece estar viendo un espejismo.
Una diosa, hermosa y sensual, que me observa con las mismas ansias que yo le devuelvo todas las sensaciones. Su piel blanca cremosa hace contraste con ese vestido de color morado y sexy que lleva puesto y que se ajusta en los lugares correctos. Sus piernas, torneadas y descubiertas, parecen kilométricas y va descalza, llevando sus zapatos en una mano. Una pose apenada, como si le preocupara mi reacción ante su presencia, pero nada más lejos de la realidad; su actitud al presentarse me dice mucho más de lo que pudiera decirme con palabras.
«Una importante decisión y muestra de todo lo...