************LOREY************
—Hola —contesto confusa por verlo aquí, ya que, para ser muy honesta, yo ya tenía la plena seguridad de que aquel se había marchado a Roma.
—Hola —responde nuevamente al tiempo en que me mira de manera fija (al igual que yo a él)—. Disculpe si la estoy molestando por venir aquí de improviso —precisa de manera formal; y aquello me toma por sorpresa, aunque no debería hacerlo, ay que, después de todo, él y yo seguíamos siendo unos desconocidos.
—¿Cómo es que... supo dónde vivía?
—Ah... —se muestra algo incómodo— yo... le pregunté a Santiago, mi chofer —me explica—. Él me comentó que te acompañó hasta tu departamento...