***************LEONARDO****************
—Y... ¿Qué... te parece? —me atrevo a preguntar, después de varios minutos de silencio, en el que Lorey solo se quedó observando el lugar, al parecer, de manera muy detallada.
—Este lugar... este... lugar —sonríe— este lugar es absolutamente maravilloso —completa con un notable asombro al tiempo en que, lentamente, se va girando hacia mí—. Es hermoso —añade; y luego, me sonríe.
—Te dije que era un lugar fantástico —le sonrío; y ella corresponde del mismo modo.
—Aun así... —articula de pronto, al mirarme de manera muy fija y algo apenada— no puedo dejar de sentirme avergonzada.
—Lorey, es natural tener miedo; no hay ningún problema con ello. No...