—Te prometo que lo estoy haciendo así, no tienes que preocuparte —me dice y suspiro.
—Me alegra que sea así. Ya sabes, debes seguir las indicaciones del doctor. Solo así te mantendrás sana y el bebé estará saludable.
—Está bien. ¿Quieres que te visite mañana? Podría pasar por tu oficina y dejarte el almuerzo.
—Anastasia, sabes que no estás obligada a hacer eso, pero si solo quieres verme mañana porque me extrañas y mueres por verme, no hace falta que traigas ningún detalle. También quiero verte, pero preferiría pasar por ti por la tarde, cuando haya terminado mi jornada laboral, así podremos estar juntos en casa y hacer algo.
—Esa...