Jéssica estaba bajando por el ascensor y James se quedó afuera del salón.
Cuando él ascensor se abrió, una mano tomó del brazo a Jéssica y está fue arrastrada por las escaleras.
—¡Suéltame! ¿Qué estás haciendo?
—Si sigues gritando me vas a conocer de verdad.
—¿Creés que te tengo miedo? Si crees que al intimidarme voy a retroceder en lo que quiero hacer, te equivocaste.
—Yo no estoy aquí por eso, tú jugaste conmigo, aprovechaste tu posición y luego decidiste atacarme, eso no te lo voy a perdonar.
—Nunca te había visto antes, una cara tan horrible como la tuya no la olvido con facilidad.
—Jéssica, ¡Cállate! Tu nunca debes...