—Ninoska, no te preocupes por eso, puedes venirte a mi departamento mientras consigues un lugar propio.
—Beatriz, te agradezco mucho, pero no quiero ser una carga para ti, voy a una semana de prueba y no sé si me darán el trabajo.
—Ya verás que si.
La preocupación que más tenía Ninoska era su medicamento, sin estas ella empezaba a dolerle la cabeza, sentía que era alguien más y escuchaba veces.
Por suerte tenía medicamentos por dos meses, luego tendría que buscar al psicólogo y que le recete más.
Sin más a dónde ir, aceptó la ayuda de Beatriz.
El departamento de Beatriz tenía dos habitaciones, por lo que no...