—Muy bien, ¿Ciara verdad?—dice el tipo al que se supone debo servir?—¿Qué te parece si vamos primero a mi habitación?
—¿Acaso no vas a bajar a comer?—cuestiona su hermano, Aidan.
—Si, solo voy a ducharme, no me gusta comer sintiéndome sucio y pegajoso—le explica a su hermano—nos vemos en un rato.
El joven Liam camina en mi dirección, pasa a un lado mío y al hacerlo siento su mirada sobre mí, cuando abre la puerta y sale de la habitación, no tengo más opción que seguirlo. Sus pasos son agigantados, mientras él da un paso, yo doy dos.
Lo sigo hasta unas habitaciones más allá de la de Aidan, cuando...