Punto de vista, Adriana...
Estuvimos casi que por dos horas en completo silencio, el ambiente estaba pesado, él estaba corriendo como un loco, como si estuviera desesperado por llegar a Quebec y pues como no, si era su trabajo el que dependía de él.
Le pregunté con tranquilidad — ¿Cuánto falta para llegar a Quebec? — Mientras ambos mirábamos la carretera.
Me respondió — Solo 4 horas aproximadamente, me vas a acompañar a la reunión, le hablé a mi jefe sobre tu problema, y sé que él sabrá cómo ayudarte —
Le dije con timidez — Está bien, ok —
Luego decidí conformarme con mirar hacía el paisaje por la...