Punto de vista, Adriana...
Me había despertado por unas suaves manos que me tocaban el rostro, casi que de una manera curiosa y desesperada. Era un pequeño niño el cuál quizás se le escapó a sus padres y ahora estaba quizás queriendo saber si yo estaba viva o muerta. Mis muñecas me dolían demasiado como para poder moverlas y decirle que parará de hacer eso que me lastimaba.
Alan

Estaba sedada, quizás porque tuvieron que colocarme alguna anestesia para que no fuera tan doloroso para mí.
Mire con mucho amor a este niño. Me abría gustado conocer a mi hijo y que tuviera su edad, quizás mi vida sería...