Punto de vista, Bruce...
La pobre chica estaba llorando con la perra de Lilian. Eso me molestó, preferiría que estuviera llorando sola o con otra persona que con esa maldita serpiente.
Volví de regreso a mi nueva oficina, y el señor presidente de la empresa, estaba esperándome sentado como un rey en su trono, o mejor dicho sentado en mi nuevo escritorio, las chicas no estaban aquí, así que me despreocupe.
Entre a la oficina y cerré la puerta, me senté en una silla frente a él, con todo el cinismo que podían dar los gestos de mi rostro, mientras él apretaba su mandíbula y sus manos para no golpearme....