Punto de vista, Adriana...
Este hombre me trajo a las puertas de la casa de mi prometido.
Me despedí de él, le agradecí por su ayuda y salí del auto.
Fui directo a la entrada, toque el timbre con desesperación.
En cuanto se abrió la puerta hay estaba Charles.
Pero algo pasaba, él me miraba distinto, como horrorizado.
Le pregunté con nerviosismo — ¿Por qué me miras así?, ¿Que pasa contigo? —
Sabía a la perfección que algo estaba mal.
Él me miró con despreció para luego decir — Vete de mi casa, no me vuelvas a buscar jamás, no te atrevas a volver a mi casa o a molestarme...