Punto de vista, Adriana...
Salimos de aquel lugar después de haber probado los bocadillos de la boda. La verdad toda esa comida me quitó el apetito.
Él iba manejando hasta la casa que supuestamente está a mi nombre y sería para mí y para mí pequeño Alan.
Llegamos, me abrió la puerta del auto, me tomo de la mano para bajar y no dude en tomar su mano, debía tratar de comportarme bien si quería ser de ayuda para Alex.
Le pregunté antes de entrar a la casa — ¿Qué hacemos aquí? — Él arqueó una de sus cejas.
Luego me respondió con tranquilidad — Es una sorpresa que creo...