Punto de vista, Adriana...
Yo me encontraba dormida. Pero siempre he tenido el sueño demasiado ligero, tanto que incluso pisadas pueden despertarme, había decidido quedarme a dormir en la misma cama que el imbécil de Alberto, solo porque no lo dejaría ganar, él solo quería molestarme, y vaya que lo logro.
Me desperté al escucharlo levantarse e ir a la ducha, yo solo me senté en la cama, él había dejado la puerta del baño entre abierta y un poco cerrada. Yo me asomé para ver qué hacía y el muy pervertido se estaba masturbando, eso me calentó un poco. Pero al mismo tiempo me dieron celos, ¿Por qué diablos...