Rebecca.
Maldigo ya que es la milésima vez que llamo a George y no responde.
¿Dónde diablos se pudo haber metido?
Llego a la habitación del hotel y me desvisto para tomar una ducha, sigo pensando en la conversación con Giacomo.
Al fin dejará a la gorda esa.
Cómo está noche es especial, decido desmaquillarme para hacerme una limpieza en todo el cuerpo, mientras espero que la cera caliente intento llamar una vez más a George pero como las veces pasadas no me responde, así que le envío un audio a WhatsApp
—George, ¿donde diablos te metiste?, deja esa bomba no más. La gorda apareció vivita y coleando, nos cruzamos...