MARTIN
Me levanto con un dolor intenso de cabeza. Por unos segundos, mi vista da vueltas hasta que se controla y veo dónde estoy. Me siento en la cama y, aunque quiero acostarme porque parece que voy en un carrusel a mil kilómetros por hora, solo me levanto y, como puedo, llego al baño para liberar líquidos. Me echo agua en el rostro y salgo para acostarme de nuevo.
Cuando bebo, lo hago como si no hubiera un mañana. El hecho de que esté a salvo en casa después de todo eso que bebí se debe a que el dueño nos conoce a todos, desde pequeños, y siempre nos lleva...