GIACOMO.
Han pasado unas horas desde que llegamos, ya es la noche y mamá no llega, no se porque pero en mi mente se crean muchos escenarios que no son alentadores.
No puedo perder a mamá también.
—¿Está bien? — levanto en rostro y me encuentro a una chica de tez morena, cabello rizado grande y definido, me hace recordar a la melena de un león pero el de ella está mejor
—Si — míento porque no la conozco, ella solo sonríe
—No lo estás — sentencia sorprendiéndome
—No me conoces — me defiendo
—No lo hago — se encoge de hombros —Pero te ves cómo alguien que en cualquier...