GIACOMO.
Abro los ojos y los cierro de inmediato porque una luz me ciega, llevo mi mano a mi rostro para cubrirme y así permitir que mi vista se acostumbre a la gran luz, al hacerlo lo primero que noto es un paisaje hermoso. Playa, mar, olas, gaviotas, océano.
¿Cuándo vine a la playa?
No se la respuesta a eso, pero solo sonrío ante tal paisaje tan hermoso, y me siento en la arena para admirarlo, sentir la brisa del mar golpeando mi rostro en cierta manera me trae felicidad y algún tipo de paz.
Desearía que Cata estuviera aquí.
Un momento.
¿Y Cataleya?
Mi mente tiene un suceso de...