Los ojos de Alfredo Leroux miraron a Aleksander y entonces le saludo con un fuerte apretón de manos y un abrazo que terminó siendo captado por la cámara de los fotógrafos. El agarre del magnate italiano era firme, demasiado en realidad, como si con aquella acción buscara intimidar, sin embargo, Aleksander le respondió de la misma forma tomándolo por sorpresa. Rebecca miró a su padre con cierta expectación en la mirada. Al final él había sido quien había ido a saludarlos.
—Me sorprende su presencia, siendo sincero pensé que no aceptarían la invitación.
—Queríamos evitar preguntas de la prensa que cuestionaran nuestra inasistencia.
—¿Desde cuándo te importa lo que la...