A mitad de nuestra comida, noté un par de cabellos rubios que me miraban fijamente. Levanté la vista y me encontré con dos personas iguales. Me quedé boquiabierta, asombrada.
Ambos sonrieron ampliamente y dijeron un animado "buenos días" al unísono. Me quedé desconcertada por su actitud. Oí a alguien reír a mi lado y miré para ver que era Lorenzo.
—Estos son mis primos, Blas y Blaise. Son gemelos y te advierto, nunca podrás saber quién es quién —me informó. Volví a mirar a los gemelos.
—Yo soy Blaise —dijo el de la derecha, extendiendo su mano para que la estrechara, pero antes de que pudiera reaccionar, un gruñido profundo...