Punto de vista de Evangelina
Nunca pensé que llegaría el día en que vería mi cuerpo tan claro. Ni una sola cicatriz o moretón.
Mi cuerpo, el que fue maltratado durante los últimos diez años, cortado, quemado, golpeado y muchas otras cosas que ni siquiera te imaginas, no tenía rastro de nada. Sentí como si acabara de nacer.
Respiré con sorpresa al ver la escena frente a mí. No sabía qué sentir. ¿Feliz? ¿Confusa? ¿En shock? Era increíble.
No puedo decir que lo odiara, al contrario, me sentía algo aliviada, porque si realmente era la compañera de Lorenzo, como él decía, no quería que él tuviera que vivir con una...