Punto de vista de Lorenzo
Gruñí peligrosamente al hombre frente a mí cuando terminó de hablar con Evangelina.
Sabía exactamente quién era, pero lo que no entendía era por qué había cambiado repentinamente su interés. No me importaba, de todas formas, no iba a dejar que le hiciera daño a Evangelina, pase lo que pase.
—Ni se te ocurra tocarla o siquiera mirarla. —Gruñí con rabia.
Rey Maximiliano soltó una risa burlona.
—¿Oh, sí? ¿Y qué vas a hacer al respecto? —Dijo, refiriéndose a mi posición actual.
Estaba atado a una silla con cadenas de plata que me quemaban la piel. No ayudaba el hecho de que estaba drogado, lo...