Evangelina entró al vestidor y entrecerró los ojos al encontrarse conmigo. Sonreí ampliamente mientras ella me ignoraba y se dirigía a su lado del vestidor. La vi buscar entre los vestidos hasta que eligió uno sencillo, gris, de manga larga, que llegaba hasta la mitad de su muslo. Agarró unos leggins y una bufanda color marfil. Sostuvo la ropa con las manos y se dio la vuelta, solo para encontrarse cara a cara conmigo.
—¿De verdad vas a ignorarme? —le pregunté con una sonrisa traviesa.
—No... no te estoy ignorando —titubeó y desvió la mirada.
—¿Ah, no? —Ddi un paso hacia ella, haciéndola retroceder. No estaba tan lejos del vestidor,...