—Eres más fuerte de lo que piensas, y sé que vas a volver a estar sano —susurró en voz baja.
Sintiéndose un poco diferente, terminó retirándose de la habitación.
Afuera inevitablemente se encontró con ella otra vez, y le dio un abrazo que la tomó desprevenida; sin embargo correspondió porque en el fondo necesitaba con todas sus fuerzas que alguien le envolviera y le dijera que todo estaría bien.
—Alexander...
—Lo siento mucho, solo... —se separó de ella y conectó con sus ojos —. Me haré cargo de los gastos, de todo en absoluto y no quiero un no por respuesta.
Ella asintió, expirando.
—Alexander, hace un momento siento que...