La mudanza a la nueva casa fue un momento quiero de una emoción indescriptible para todos. Era una mansión hermosa, ubicada en una zona tranquila y rodeada de naturaleza. La propiedad tenía un jardín extenso, una piscina resplandeciente y suficientes habitaciones para que cada uno de ellos tuviera su propio espacio. Cuando Jake y Lucas vieron la casa, sus ojos se iluminaron de asombro.
—¡Mira, Jake! ¡Tenemos un patio enorme! —gritó Lucas, corriendo hacia el jardín.
Jake no podía dejar de sonreír mientras recorría a la par de su sobrino el sitio.
Lauren y Alexander se quedaron observando a los niños, sintiendo una inmensa felicidad al ver cómo se adaptaban...