Punto de vista de Amelia
Su confesión hizo que mis ojos se abrieran de par en par. ¿Realmente significaba lo que decía? Solo lo miraba, completamente atónita.
—Di algo, por favor —me miró con súplica. Solo podía seguir mirándolo con incredulidad. No sabía qué decir.
—Sé que te enojarías por pedírtelo en matrimonio, pero no sabía qué más hacer. No puedo casarme con tu hermana cuando estoy enamorado de ti. Por eso le pedí a tus padres tu mano en lugar de la de tu hermana.
—Pero luego me di cuenta de que tenías miedo de mí. Sé que cuando nos conocimos te dije cosas hirientes, pero fue porque tenía...