Perspectiva de Damien
—Te vas a casar.
Esas palabras me hicieron saltar de la silla, haciendo que esta se volcara hacia atrás.
—¿QUÉ QUIERES DECIR? —grité a mi padre. Él se estremeció ante mi voz y me lanzó una mirada fulminante.
—Quiero decir lo que digo, hijo mío —afirmó con simpleza—. Mira, siempre has trabajado duro para llevar la empresa a su mejor momento. Ahora tenemos la oportunidad, hijo.
—¿A qué te refieres? —pregunté, confundido.
—Uno de mis amigos y yo tuvimos la idea de colaborar con la empresa. Y la única manera de hacerlo es casándote con su hija —me explicó.
—No solo eso. Cuando naciste, ya se decidió...