-Lo prometo
Perspectiva de Xavier
—Pero ahora estás aquí. Eso es lo que importa —dijo, mirándome a los ojos para tranquilizarme. Solo suspiré. No sabía qué decir.
De repente, me abrazó y me frotó la espalda, diciendo que no era mi culpa. Era reconfortante y calmante. Empecé a tranquilizarme.
La abracé con fuerza. Era como si ella fuera mi oxígeno. Coloqué mi rostro en el hueco de su cuello e inhalé su aroma. Ella me acariciaba el cabello suavemente, haciendo que mi lobo ronroneara.
No pude controlar mis impulsos. Coloqué un pequeño beso justo debajo de su lóbulo. Ella se estremeció cuando besé su cuello. Sonreí al ver el efecto...