Durante toda la comida, él seguía mirando al camarero con furia. El camarero, ajeno a sus miradas, no dejaba de mirarme. Pronto terminamos de comer y pedimos la cuenta. Damien y Olivia empezaron a discutir sobre quién iba a pagarla. Yo solo me senté y esperé. Finalmente, el camarero llegó y fue entonces cuando vi su placa de identificación: Adrian. Bonito nombre, pensé para mí misma. Él sostenía la cuenta y pensé que se la daría a uno de ellos. Pero, en cambio, me la entregó a mí.
Ambos se detuvieron y me miraron. Jugueteé con la cuenta, pensando que tal vez tendría que pagarla. Justo cuando estaba a punto...