Vainilla y madera...
Mis sentidos se llenan con ese delicioso aroma. Mi boca sabe a él, mi cuerpo se siente seguro con su calor y mi corazón late por la cercanía de mi mate. Todo aquí es exquisito, tranquilo y se siente a hogar.
Abro los ojos y lo primero que veo es su rostro. Sus pestañas resaltan más cuando estos están cerrados, su respiración es tranquila y su carita se ve tierna cuando duerme. Mi Gael es tan lindo. Mi hombre, mi lobo, mi mate...
—Hola... —susurra con mirada soñolienta, entonces me sonrojo porque me ha atrapado observándolo.
—Buenos días, esposo. —Le beso la nariz; él sonríe como respuesta....