El coloreado atardecer, había cedido el paso a la penumbrosa noche. La nieve caía fina, hermosa, haciendo bellas y delicadas danzas en el viento que amablemente arrastraba las risas y los cantos de aquella noche tan esperada. Los niños reían, las mujeres coreaban, y los hombres brindaban al calor de una copa, al tiempo que un pavo navideño cortaba para repartirlo entre su amada familia y los viejos amigos de toda la vida.
Noche de paz, noche de amor
Todo duerme alrededor
Entre los astros que esparcen su luz
Bella, anunciando al niño Jesús
Brilla la estrella de paz
Brilla la estrella de amor
Noche de paz, noche de luz...