Dentro de la danza macabra, una virgen bailaba suavemente. Aquel sentimiento dentro de su alma, era de solo poseerla. Tan bella y pura como una estrella, tan frágil y encantadora como una flor, aquellos cabellos rubios se mecían en el viento, y entonces, aun sabiendo que aquello era un pecado, la deseo.
¿Puede un inmortal amar a una doncella?
La respuesta, era no. Pues seres humanos y bestias eran diferentes, sus mundos, siempre serian diferentes. Sin embargo, cuando sus ojos se abrieron para mirarlo fijamente, él sabía que jamás podría dejarla marchar…y, aun así, la había perdido.
El fuego del rencor y el odio lo consumió todo, dejando a su...