El rio helado mantenía en calma su corriente, el cielo se mostraba celeste después de semanas en constantes tormentas que habían asolado aquellas tierras y los murmullos ahora agradecían el buen tiempo. En aquel bote al que Eufemia había abordado, la hermosa rubia meditaba en silencio sobre todo lo ocurrido. A su mente, repentinamente llegaba el recuerdo de esa extraña mujer que en sueños le había hablado, quizás, pensaba en esa extraña aparición en un intento de olvidarse un momento de todas sus angustias. ¿Quién era ella? Quizás, eso nunca llegaría a saberlo. Aquel sentimiento extraño que sintió en ese sueño, aquella mujer de cabellos rubios y rostro difuso, de...