A medida que se asentaba el polvo tras la conspiración que rodeaba al Imperio Freud, surgió una revelación impactante, que sacudió los cimientos mismos del mundo de Louis. El cerebro detrás de la campaña orquestada de intimidación y destrucción no fue otro que su propio padre, impulsado por un retorcido deseo de sabotear la vida de su hijo. Louis se quedó incrédulo, con el corazón pesado por una mezcla de ira, traición y profunda tristeza.
¿Cómo podía su propio padre, un hombre que debería haberlo criado y protegido, ser responsable de actos tan maliciosos? La revelación arrojó una sombra oscura sobre el ya frágil estado de su relación. Su padre,...