El aire estaba cargado de tensión mientras Amanda permanecía en medio del desorden de su antes prístina galería de arte. Las vibrantes pinturas que habían adornado las paredes ahora yacían esparcidas por el suelo, con los marcos agrietados y rotos. En la sala resonaban los restos del caos, un marcado contraste con la serenidad que alguna vez el arte había traído a este espacio. Louis estaba junto a Amanda, con los ojos llenos de una mezcla de tristeza e ira.
Apretó los puños con fuerza, un reflejo silencioso de la agitación dentro de él. El robo había golpeado el centro de sus sueños, destrozando el santuario que habían construido juntos....